viernes, 13 de marzo de 2009
El golden de enfrente.
Ese perro. Ese golden de enfrente. El que sale de vez en cuando. Cuando pocos puedan verlo, o enterarse que se asomo por el balcon de su hogar, de los dueños, mas bien. Pero siempre me pregunte si ese can realmente esta feliz, o triste, si es joven, o ya esta en sus años dorados, por asi decirlo. No sé. Es que siempre sale tan apartado de todo, como si fuera a ver como esta todo ahi afuera y despues se volviera adentro. Como para echar un vistazo a la vida que pasa enfrente de el. Este perro a veces me hace acordar a una persona. A veces me siento identificada con ese perro, es decir que, miro hacia afuera como si ya nada sorprendente pudiera pasar, solo esperando a ver los mismos rostros, la misma grieta en la vereda, el mismo arbol caido, sentir ese mismo aroma en las calles, y escuchar siempre los mismos gritos de los mismos vecinos. Solo chequeando que no pase nada especatcular y si lo pasaba, seguramente estaba dentro de mi casa.
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