martes, 19 de enero de 2010

A LA DERIVA.

Estar a la deriva. Esperar. Aguantar. Saber como estar a la deriva, esperar con o sin esperanza. Solo estar ahí, observando, mirando como estan las cosas, tratando de entender porqué estan así, porqué las sigo mirando, ¿podrían mejorar o empeorar? No sé, solo sé que tengo que esperar. Eso simplemente me supera, porque sé que tengo esa decidia de nunca poder esperar. Y llego a confundir capricho con necesidad. Es solo un capricho?o es de verdad que lo necesito? Y lo que mas me exaspera es que nunca lo decifro. Es un irritante misterio. Bueno.. quizá no tanto un misterio. Es en realidad de esas molestias que no se quitan fácil.
A veces hacer distancia nos ayuda a ver mejor, es cuando estamos a la deriva, que estamos a una distancia de ciertas cosas, y podemos ver, ahí, qué es lo que esta pasando en realidad, cómo va a seguir, y qué podría llegar a pasar. Lo peor de estar a la deriva es que llegas a pensar cualquier cosa. Navegas en un mar de infinitas posibilidades. Ves millones de cosas, que quizá, ninguna de ellas es cierta, pero vos siempre tratas de que si lo sean.
Estar en la deriva, en realidad, es indirectamente, apelar por el lado de la esperanza. Estando a la deriva, yo creo que nadie decide tomar pensamientos malos o desalentadores. Es decir, uno los piensa, pero casi siempre, termina descartandolos, por el efecto 'esperanza'. Esa esperanza suele o puede ser falsa. Las esperanzas son inciertas. Es todo incierto.
En la deriva, no estas ni de un lado bueno, ni de un lado malo. Optas siempre por lo incierto, porque nunca te llega a cerrar del todo, y te fascina estar entre dos posibilidades, una buena o una mala, o varias..Lo que puede ser, pero también no. En realidad, si optáramos por apelar al lado bueno, seriamos unas pésimas personas positivas y si apeláramos al lado malo, estaríamos, no en la deriva, sino en el pozo.
Estar en la deriva, es estar ahí, mas atento que nunca, ojos abiertos, mente abierta a cualquier posibilidad, a lo incierto.
Y es mejor a veces, no pensar en nada. Es como estar frente a una pared, a la que te subís de vez en cuando para mirar del otro lado a ver como van las cosas. Seguís ahí, esperando, observando, aguantando, pero con una pared en frente tuyo. Vas tapando cosas que mejor no ver, ni pensar. Estas medio salvado, porque te advertís a vos mismo. Te das una idea incierta de lo que viene. Estas ahí, viendo que onda.. Estas a la deriva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario